La brecha educativa que el regreso a clases en tiempos de COVID-19 nos demuestra


Foto de Rogelio Morales en CuartoOscuro.com


Hemos observado como el regreso a clases del 24 de agosto del 2020 ha reflejado una vez más la desigualdad en México. Millones de niños y niñas regresaron a tomar clases en línea o a distancia por medio del programa Aprende en casa; sin embargo, no todos los niños pueden seguir las clases de la misma manera, en igualdad de circunstancias y al mismo ritmo, lo que pone en evidencia algo llamado la “brecha educativa”. Es importante reconocer que la situación en la que estamos inmersos puede ser determinante para que muchos alumnos abandonen el ciclo escolar que recién inicia, trayendo consecuencias graves para su vida escolar y en su desarrollo como persona.


Aprende en casa es una red académica que se comunica a través de las diferentes tecnologías con el objetivo de sostener la educación formal en México. A pesar de los esfuerzos nacionales y de las diferentes entidades federativas hay problemas que no se han podido resolver, pues según Laura Poy en un artículo de La Jornada, solo el 44.3% de los alumnos tienen computadora en su hogar y solo un 92.5% cuentan con al menos un televisor; esta realidad plantea grandes retos para atender a la población más vulnerable de nuestro país. 


Este nuevo estilo de aprendizaje les ha exigido a los padres de familia involucrarse más en la educación de sus hijos pues sabemos que, si no están presentes, los niños no tomarían sus clases solos. Sin embargo, al hablar de un sector tan vulnerable es difícil que los padres se involucren como lo espera la Secretaría de Educación Pública, pues los padres todos los días tienen que salir a trabajar, ya sea en su puesto de tacos o de ropa para poder cubrir las necesidades básicas. Como consecuencia de esta problemática los padres se ven obligados a llevar a sus hijos a sus actividades laborales convirtiendo espacios comerciales como mercados y puestos de comida, o centros laborales en general, en el nuevo salón de clases.   


Esto ha afectado la parte socio afectiva y emocional de los niños ya que muchos no han tenido contacto con otros niños de su edad; del mismo modo, ha afectado su forma de aprendizaje al no contar con las condiciones óptimas para aprovechar el conocimiento al máximo; por ejemplo, vemos niños que se desesperan por las dificultades de concentración y prefieren realizar una actividad diferente, o vemos niños con alteraciones de alimentación y sueño por la falta de organización familiar.


Por otro lado, vemos que los padres de familia no están preparados para desarrollar puntualmente un programa educativo con sus hijos, en otras palabras, no están listos para ser profesores y vivir al cien por cierto la corresponsabilidad que deben ejecutar.    


A pesar de estas circunstancias, se ha iniciado un nuevo ciclo escolar y se tiene la oportunidad de explorar nuevas alternativas tomando el avance y la experiencia de estos primeros días para asegurar que realmente las estrategias que se implementen aseguren el aprendizaje de todos los niños y niñas del país. 


¿Qué puedes hacer como sociedad? 

El impacto que puede tener la sociedad en esta situación podría resultar muy significativo en la vida de un niño. Tú como miembro de la sociedad puedes ayudar de la siguiente manera: 

  1. Ubica a familias vulnerables y apóyalos con material educativo básico (cuadernos, plumas, lápices, colores y tijeras).   

  2. Ayuda a promover los diferentes programas educativos.

  3. Informarte en los medios de comunicación sobre las decisiones que otros sistemas educativos del mundo están tomando para resolver estos problemas.   

  4. Si tienes posibilidades de incidir en las decisiones de las autoridades educativas, revisa los datos de avance de los niños/niñas y dales seguimientos.     


¿Qué puedes hacer como padre?

  1. Intenta involucrarte en las tareas y actividades de tus hijos. 

  2. Explícales de forma que comprendan la situación y el porqué el cambio en la forma de educación.

  3. Motívalos diario para que los niños quieran continuar con sus clases y dales la oportunidad de que expresen cómo se sienten y qué piensan sobre la situación.

  4. Prepárales actividades extra escolares que les permita estar más entusiasmados. 

  5. No olvides tener paciencia y darles amor.   


Si te sientes abrumado por la pandemia, haz clic aquí.





Escrito por Lilia Sofia de la Mora



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