¿Qué son los Impuestos sobre el Carbono?



Todos sabemos que el cambio climático es tal vez el problema más preocupante que nuestro planeta enfrenta hoy en día. Si seguimos produciendo y consumiendo a este ritmo para el 2030, los cambios serán irreversibles. En este momento es difícil visualizar las consecuencias que el cambio climático tendría en nuestras vidas, pero conforme pase el tiempo comenzaremos a ver cada vez más inundaciones, tormentas, sequías, y escasez de recursos. Una transición energética hacia fuentes limpias y renovables es probablemente nuestra única opción para evitar lo que se avecina. Aunque una gran cantidad de países se comprometieron a reducir significativamente sus emisiones de carbono, todavía no se pueden observar cambios significativos. Es necesario tomar acción ahora, y es aquí donde entra el tema de hoy: el impuesto al carbono.


El impuesto al carbono le pone precio a las emisiones, con el propósito de motivar a las empresas y a la población a recurrir a fuentes sustentables para sus necesidades energéticas. Una forma de implementar este impuesto sería cobrándolo directamente a empresas de combustibles fósiles de acuerdo a las emisiones de carbono equivalentes de sus productos. Esto obligaría a estas empresas a subir los precios de los combustibles, lo que a su vez bajaría la demanda por parte de los consumidores finales. Otra forma de aplicar este impuesto es cobrar a las empresas una cantidad determinada por cada tonelada de carbono equivalente que emite en sus procesos productivos.

Varios países ya han implementado impuestos al carbono con buenos resultados. Un ejemplo es el Reino Unido, donde los niveles de carbono han alcanzado su nivel más bajo desde el siglo XIX, gracias a un impuesto de aproximadamente £18 por tonelada. Otro ejemplo es el de Suecia, donde el impuesto al carbono ha ayudado en la disminución de emisiones en un 26% desde la década de 1990.


Además de ayudar en la disminución de emisiones, las recaudaciones extra por los impuestos sobre el carbono pueden ayudar a nuestros gobiernos a invertir en la transición energética que tanto necesitamos. Se puede apoyar a las comunidades para desarrollar la infraestructura necesaria para adaptarse a un sistema eléctrico, y depender cada vez menos de los combustibles. Incluso podrían utilizarse estos ingresos fiscales para atacar otros Objetivos de Desarrollo Sustentable, como el hambre, la pobreza y la salud.


Desgraciadamente, aunque los impuestos sobre el carbono representen un recorte significativo a las emisiones de gases de efecto invernadero, no serán suficientes para llegar a las metas de los Acuerdos de París. Un estudio del Fondo Monetario Internacional proyecta que aún con un impuesto al carbono de 70 USD por tonelada de carbono México no llegaría a la reducción del 33% a la que se comprometió en 2015.


Es hora de que tomemos acción contra el cambio climático, y que exijamos que nuestros gobernantes actúen para combatir este problema y asegurar un futuro más limpio. ¿Qué esperas para hacer a tu empresa más sustentable?



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Escrito por Matías Lemus

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