¿Por qué la Industria Ganadera quiere Controlar cómo Usamos la Palabra “Carne”?

En pleno 2020, la mayoría de los consumidores estamos conscientes e informados de las implicaciones que conlleva consumir carne de animal.

La ganadería para consumo humano (especialmente cuando se trata de res) tiene efectos de gran magnitud en el medio ambiente, esto incluyendo la excesiva emisión de gases de efecto invernadero, el uso de recursos naturales, la tala de bosques para sembradíos de cebada, soya y otros tipos de alimento para el ganado, y el inmenso consumo de agua que tiene la industria. De igual manera hay muchos dilemas éticos que llegan con el consumo de carne animal y muchos efectos sociales se podrán unir a la lista de implicaciones negativas que vienen con la carne que comemos. Por estas razones y en ocasiones por razones de salud, la demanda de sustitutos de carne ha aumentado en popularidad, sobretodo en la última década.

Las personas vegetarianas forman una muy pequeña parte de la población (aproximadamente 3% en Europa y Estados Unidos) pero un grupo que afecta mucho a estas industrias es la gente no vegetariana que está empezando a sustituir carne animal por productos vegetales ocasionalmente. Esto es algo de lo que está consiente la industria productora de carne y su manera de pelear contra esta amenaza a su mercado es controlando el uso de palabras como “carne”, “leche” o “queso”.

La palabra “carne” por años ha tenido un significado muy directo: el tejido que se obtiene de un animal. Pero ahora entramos en un dilema, a que podemos llamarle carne y a que no.

En 2013 un científico holandés desarrolló la primera hamburguesa in vitro, este producto se creó en un laboratorio con células madre y otras células y sustancias orgánicas de res. Esta tecnología es muy nueva y por el momento muy costosa (el costo de esa misma hamburguesa es de 325,000 dólares estadounidenses), sin embargo habrá que tener en cuenta si esa hamburguesa entraría en nuestra concepción de “carne” ya que no viene de un animal, aún cuando las diferencias nutricionales, de sabor y de composición son básicamente nulas entre los dos tipos de “carne”.

Los sustitutos vegetarianos y veganos de productos de origen animal como las hamburguesas de vegetales también han entrado en la categoría de “carnes” de cierta manera, lo podemos ver en los nombres de productos como “hamburguesa vegana”, “salchicha vegetal” y muchos más.

La introducción de palabras que históricamente solo han sido usadas en productos animales al negocio de comida proveniente de otras fuentes, está siendo peleada por la industria de la carne en un esfuerzo para asegurar que sus ventas no se vean en peligro por esto. En años recientes en Europa y Estados Unidos, hemos visto batallas legales para prohibir palabras específicas en los nombres de productos vegetales.

Este año en Europa el “meat lobby” trató de implementar, mediante el parlamento, la siguiente propuesta:


"Los nombres que se utilizan actualmente para los productos cárnicos se reservarán exclusivamente para los productos que contengan carne [incluidos] bistec, salchicha, escalope y hamburguesa".

La propuesta recibió mucha atención y fue recibida con enojo y frustración por muchos ambientalistas europeos. La buena noticia es que esta propuesta fue rechazada, la mala noticia es que en Europa ya se cuenta con normas parecidas que prohíben el uso de palabras como “leche”, “yogurt” y “queso” en productos vegetales. Estas restricciones podrían desalentar a consumidores que estarían dispuestos a probar alternativas nuevas, aunque es poco probable que tengan gran efecto en las decisiones del consumidor.

Estas peleas por el uso de palabras nos dejan claro lo mucho que trabaja la industria ganadera para crear demanda a sus productos, la manera correcta de no caer en sus técnicas es estar conscientes e informados para poder tomar la decisiones responsables y libres.



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Escrito por Juan Pablo Guerra



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