Para alcanzar la igualdad, el futuro tendrá que ser feminista




Si cualquier joven perteneciente a la generación millennial, hasta los que nacieron en las últimas décadas, preguntaran a sus abuelos ¿cuáles fueron sus roles familiares?, las respuestas serían casi completamente monótonas. Dentro del matrimonio “tradicional”, las mujeres cuidaban del hogar y los hombres mantenían económicamente a la familia. Los hombres traían el dinero y las mujeres hacían las labores de la casa. El hombre era libre de ir y venir mientras la mujer debía cuidar (de por vida) a los hijos. Hasta en los países que hoy conocemos como desarrollados, por ejemplo, Estados Unidos, la mujer requería de la aprobación firmada de su esposo para abrir una cuenta de banco todavía en la década de los sesenta. México evidentemente no estaba en mejor posición, siendo un país reconociblemente machista y profundamente orientado a la cultura del mismo.


Se considera un hecho científico que los genes del ser humano se relacionan con diferencias físicas y psicológicas según los géneros biológicamente conocidos, pero esto no significa que todo el potencial de la mujer se limite a los logros hogareños y el del hombre a logros corporativos. No hay duda de que los puntos de vista podrán variar muy predeciblemente dependiendo del beneficio que cada persona obtenga del sistema tradicional de roles. Por ejemplo, el hombre típicamente evadirá las labores de la casa con la justificación de que “ese no es su rol”, e inversamente la mujer podría deslindarse de la responsabilidad de proporcionar un ingreso económico.


Afortunadamente, el siglo pasado se caracterizó por el inicio de movimientos sociales y de desafío a lo que, por cientos, y hasta miles de años en algunas culturas, se aceptó y promovió como establecido sin opción de cambio alguno.

Es por eso por lo que todos debemos preguntarnos constantemente como nuestra sociedad podría mejorar si se impulsa una mayor participación de la mujer. Desde investigación científica hasta en la política, los países que cuentan con una participación igualitaria entre ambos sexos son normalmente aquellos con mejor calidad de vida en general. Podemos ver que Nueva Zelanda, Finlandia y Alemania son algunos de los países con mejores índices de calidad de vida y cuyo factor en común es que actualmente cuentan con una jefa de estado.




A pesar de que en México arrastramos un rezago cultural y educativo en el tema de equidad de género, el futuro se ve prometedor. Después de ver la lista de la revista Forbes de “Las 100 mujeres más poderosas de México 2020”, tenemos razones para celebrar este avance en nuestra sociedad y al mismo tiempo reflexionar sobre el futuro que queremos construir. Entre algunas que figuran en la lista, vemos posiciones muy influyentes en el gobierno como lo son Claudia Sheinbaum- Jefa de Gobierno de la CDMX, Graciela Márquez- Secretaria de Economía, Galia Borja- Tesorera de la Federación y María Elena Álvarez- Directora del Conacyt. En el sector empresarial, la industria automotriz es una que particularmente se encuentra dominada por mujeres. Las marcas internacionales que actualmente cuentan con una CEO en México son BMW, Renault, Volvo, Lincoln y Hyundai. (Forbes, 2020)


Pero no todo es alentador, porque desgraciadamente este escenario puede verse amenazado cuando se aceptan declaraciones como la que realizó el presidente Andrés Manuel López Obrador el 25 de junio del presente año. “El feminismo quiere cambiar el rol de las mujeres, pero por tradición las hijas cuidan más a los padres”, dijo el actual presidente agregando que “los hombres somos más desprendidos”. No resulta sorpresivo entonces que el progreso sea lento para una sociedad como la que vemos hoy en día y con preocupantes índices de violencia contra las mujeres. Asumir la existencia de roles determinados, junto con la violencia verbal, física y emocional por razones de género es lo que finalmente lleva a crímenes atroces como los que se ven día a día y que no haya consecuencias al respecto.


Así que la responsabilidad queda en todas y todos. La educación formal se imparte en la escuela, al mismo tiempo que la educación humana se adquiere de la sociedad que nos rodea. Los padres, ya sean del mismo o de diferente sexo, son los responsables de crear hijos conscientes y de moldear a las próximas generaciones. En cualquier revolución ideológica siempre existirán grupos más radicales, y el hecho de que la definición del feminismo sea distorsionada no significa que no queramos todos un mismo fin. Tanto en México como en el resto del mundo, podemos ser optimistas y concluir que inminentemente el futuro será igualitario. Pero si queremos llegar a ese objetivo (por el bien de todos), por lo pronto, el futuro es feminista.


Se necesita continuar apoyando esfuerzos y proyectos feministas, conoce aquí la campaña vigente en Cvium.




Escrito por Manuel A. Oropeza

Estudiante de 5to Semestre de Negocios Internacionales en el ITESM

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