La economía de la dona: un modelo económico diferente y resistente.

A lo largo de los años, tanto la definición de economía como el modelo económico en sí, ha ido tomando diferentes caminos y formas para adaptarse a lo que demanda la sociedad. La economía ha pasado de ser la definición de la administración del hogar, a la administración del país, hasta llegar a ser la administración del planeta entero en un mundo globalizado. 


El modelo económico actual es muy simplista, ya que únicamente está basado en tres principales actores: las empresas, los bienes y servicios, y los hogares. Básicamente consiste en que las personas participan en las empresas y obtienen dinero mediante salarios, este llega a los hogares haciendo posible el consumo de bienes y servicios, devolviendo el dinero a las empresas y así concluyendo el ciclo para que pueda repetirse constantemente. Todo esto, con el fin único de obtener utilidades, crecimiento y eficiencia. 


Este modelo económico es muy efectivo y funciona perfecto bajo condiciones ideales. Sin embargo, hay una falla muy grave en el esquema;  el mundo real no se encuentra en las mismas condiciones que el modelo económico. Este modelo no toma en consideración un sinfín de externalidades que están muy presentes en la cotidianidad y que tienen un gran impacto en la economía.  La pobreza, la desigualdad social, el trabajo no remunerado y el impacto medioambiental, son claros ejemplos. 


Esta realidad, ha llevado a la necesidad de crear un modelo económico afín a su realidad, que tiene como objetivo alcanzar no un crecimiento exponencial y eterno, sino un balance entre lo social, lo ambiental y lo económico. 


El modelo económico de la dona fue creado y desarrollado por la economista inglesa Kate Raworth. Tiene valores fundamentales como el bienestar de la humanidad, el del planeta Tierra y pretende lograr que estos no sean factores mutuamente excluyentes. Asimismo sirve como un indicador que puntualice las condiciones actuales en los aspectos anteriormente mencionados - social, económico y ambiental- dentro de tres principales parámetros:


Fig.1 de Wikipedia


Parámetro 1. Límite inferior del esquema→ Base social

La base social está conformada por doce elementos —equidad social, energía, empleo, equidad de género, participación, resiliencia, salud, alimentación, agua, ingresos, educación,  y paz y justicia—que se consideran imprescindibles para que un ser humano tenga una vida digna y sustentable. Lamentablemente, esta premisa se encuentra muy alejada de nuestra realidad ya que, millones de personas viven por debajo del límite social y sus derechos humanos se ven constantemente violentados.


Parámetro 2. Límite superior del esquema→ Techo ambiental o ecológico

El techo ambiental o ecológico tiene como  objetivo poder hacer uso de los recursos naturales sin que sobrepasemos la capacidad de producción y sin que causemos daños irreversibles en la Tierra. 

Estos parámetros fueron creados con base en los nueve límites planetarios: Cambio climático, acidificación de los océanos, degradación de la capa de ozono, pérdida de diversidad, aerosoles, uso de fertilizantes, clima, uso del suelo y emisión de químicos en la atmósfera.

Se utilizan diferentes indicadores para la medición de los elementos que nos posicionan en un nivel seguro, o no, dependiendo de nuestras acciones correspondientes a un elemento específico dentro de los nueve límites planetarios.  


Parámetro 3. Área del esquema sin estrés → “Sweet spot”

El área del esquema sin estrés, conocida en inglés como el “sweet spot”, es aquella encontrada entre el límite inferior —la base social— y el límite superior —el techo ambiental o ecológico—. Idealmente, es el espacio en el que buscamos estar, ya que el humano se podría mover en un espacio libre, justo y seguro, sin comprometer los límites del planeta y los derechos humanos. Aquí es en donde se encuentran las necesidades sociales y los derechos humanos con los recursos naturales y las limitaciones ambientales. De igual forma si la economía y las actividades humanas se mantuvieran dentro de este espacio, le permitiría a la Tierra y a sus recursos naturales regenerarse de manera natural y no la sometería a un estrés bajo el cual se vea forzada a trabajar por arriba de su capacidad de producción llegando a perder especies y ecosistemas enteros. 


Es importante mencionar que, dado que en los últimos años ha habido un incremento considerable en la población, la capacidad de algunos límites ha sido superada, lo cual nos obliga a ser más cuidadosos para no salir de esta área ideal. De igual manera, si nos mantuviéramos dentro del “sweet spot” conseguiríamos el objetivo primordial del desarrollo sustentable que es utilizar recursos y vivir bajo las comodidades necesarias sin comprometer a futuras generaciones. 



Dicho esto, es importante saber cómo es que se encuentra el mundo en la actualidad adaptado al modelo de la economía de la dona (véase Fig. 2). Es evidente que hemos sobrepasado ya cuatro de los nueve límites planetarios, lo que implica que en los aspectos de cambio climático, pérdida de biodiversidad, uso de tierra y el impacto de nitrógeno y fósforo existe daño considerable. 

Fig.2 de Wikipedia


En cuanto a los aspectos sociales, se observa que estamos muy lejanos de alcanzar los objetivos, ya que, de lo contrario, el círculo interno del diagrama (Fig.2) se vería completamente gris, dando como resultado la carencia de fundamentos sociales a nivel mundial (el déficit de estos fundamentos se representa en color rojo en el círculo interno del diagrama). 


Si queremos tener un desarrollo económico resiliente, debemos de cambiar nuestra forma de visualizar las cosas. Es necesario que cambie el paradigma del progreso, en donde este sea percibido como una balanza en su punto de equilibrio y no como un crecimiento incontrolable y exponencial. 


No se sabe con certeza si se pueden remediar los daños que hemos causado en los límites planetarios, es probable que una vez que los sobrepasamos no sea posible volver a las condiciones iniciales o bien, a las adecuadas.  


Los invito a cuestionarse cómo es su estilo de vida y si encaja o no dentro de este modelo, si sus acciones diarias cumplen con los límites sociales y con los ambientales. Si tú te lo preguntas, si las compañías y los gobiernos se lo preguntan, si empiezan a realizar acciones conscientes que estén dentro de este “sweet spot”, la economía de la dona deja de lado ser un modelo y toma fuerza para que se logre adaptar a un estilo de vida. 


Por último, adaptando estas costumbres y acciones, la economía se puede volver una forma no de administración del hogar ni del mundo globalizado, sino una forma de definir la administración del planeta, sus recursos y sus especies. 




Si te gustaría leer más artículos como este y recibir las últimas tendencias y noticias sobre la responsabilidad social y ambiental corporativa, suscríbete aquí.





Escrito por Mariana Reznik Solórzano

Subscríbete a nuestro newsletter

Te contamos de vez en cuando sobre las campañas, convocatorias y todo acerca del activismo.

arrow&v